Empleados como Embajadores de su Marca: Una inversión Inteligente

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Las empresas que se dicen orientadas al cliente deben tener especial cuidado en generar una organización interna que mantenga un ambiente de trabajo positivo, productivo y coherente dentro de su modelo de negocio y la cultura corporativa. Con una comunicación permanente y clara que entregue herramientas a todos los colaboradores para que entiendan que su aporte individual es fundamental en la creación de la imagen de marca.

Incluye el desarrollo, implementación, la administración de los procesos de análisis de la relación entre empleador y empleado; la realización de una evaluación continua de la satisfacción y el compromiso de los empleados. También incluye cuestiones que se centran en la comunicación de los empleados, la motivación y el compromiso de mejora de las prácticas internas.

Empleados “camiseteados” con su marca, se convierten en embajadores espontáneos de la misma. Las marcas se tangibilizan y se tornan reales cuando el cliente interactúa con algún miembro de dicha empresa. Asi es como el empleado se convierte en la conexión “viva” que le transfiere una experiencia real con la marca.

Existe una vinculación comprobada entre la lealtad del cliente y la lealtad del empleado. De ahí la importancia de una relación cuidada por empleados capacitados, que conocen sus funciones y tiene orientación al cliente. También deben existir políticas de incentivos relacionadas con el aporte de los individuos a la satisfacción al cliente.

No sacamos nada en invertir grandes sumas en atraer clientes y hacer programas de fidelización, si en el día a día se pueden topar con empleados que los “maltratan”, son indiferentes a sus requerimientos o timings. Una mala experiencia con un empleado puede hacer perder a un cliente en forma irreversible.